Consejos para Padres
¿Qué hacer?
- 1.Se debe recordar que el mundo no gira alrededor de nuestros gustos o deseos y que no pasa nada terrible cuando no obtenemos lo que queremos. Siempre hay algo que podemos hacer al respecto, en lugar de enojarnos o quejarnos. Recuérdeselo siempre a su hijo(a).
- Hágalo pensar en todas las cosas que ha perdido o dejado de obtener por tu poca tolerancia a la frustración.
- También preg&uuacte;ntese usted como padre: ¿Vale la pena la comodidad inmediata y momentánea, a cambio de todo eso que podría tener?. No olvide que hay épocas buenas y épocas difíciles o dolorosas y que sí tenemos la capacidad de tolerar o soportar algo, sin alterarnos demasiado, se puede salir de la situación y descubrir nuevas posibilidades.
- Recuerde que:
- El malestar y el sufrimiento son desagradables, pero no nos destruyen. Si aprendemos de ellos, nos fortalecemos y desarrollamos; obtenemos nuevas herramientas para lograr nuestro bienestar.
- Nuestra vida y nuestra felicidad no dependen de aquello que deseo y no obtengo de inmediato. Hay mucho más allá, si lo sabemos buscar. Incluso el dolor intenso, lo podemos soportar y es pasajero, a menos que nosotros, con nuestra actitud y forma de pensar, lo hagamos permanente.
- Buscar ideas y creencias equivocadas pueden estar provocándote la baja tolerancia a la frustración.Por ejemplo: “Esto no debería ser así, “es demasiado”, “no lo soporto”, ¿por qué los demás si y yo no?, etc. Aprenda a cambiar estas creencias equivocadas que sólo aumentan el dolor o molestia que está viviendo.
- Nosotros elegimos el tipo de pensamientos que queremos tener.
- Se debe tratar de ver siempre las cosas desde otra perspectiva. Enséñele a su hijo, preguntándole: ¿Cómo las vería y que haría alguna de las personas a las que admiras? Enséñelo a pedir ayuda cuando no pueda realizar algo, eso no es de débiles sino de inteligentes.
- Enfóquelo siempre en buscar una solución adecuada y no en el malestar que siente.
- Deben de analizar la situación con calma, un poco de malestar no afecta, pero si tomar malas decisiones.
- La tolerancia se fortalece, como cualquier músculo, trabajándola y practicando. Todos podemos aguantar el malestar. ¿Es incomodo? Sí, pero no pasa nada si nos sentimos mal durante un periodo de tiempo. El malestar pasa y la recompensa puede ser enorme a largo plazo.
Posibles herramientas que permitan controlar y mejorar las conductas disruptivas tanto en el hogar como en la escuela:
- Brindarle amor y comprensión. El amor es la base para una buena formación.
- Abrazarlo con frecuencia y mirarlo a los ojos para que sienta seguridad de nuestro apoyo.
- Busque el apoyo de personas calificadas si le cuesta manejarlo.
- No sea excesivamente severo, controlador y limitante impidiendo la expresividad del niño(a). Pero, no sea excesivamente frágil en sus determinaciones con respecto al niño(a).
- Organice actividades de aprendizaje que sean del interés del niño(a). Los niños con conductas disruptivas deben estar “ocupados” con actividades de su interés.
- Los cuentos, títeres y dramatizaciones,son una actividad que los hacen expresar con intensidad emocional y acción gestual. Controlando mejor las emociones.
- Recuerde que el aprendizaje y el manejo de las emociones en niños(as) de los 0 a los 12 años se propician mejor mediante el juego, su mejor forma de expresión. Los juegos didácticos, motrices y sociales les calma y les relaja. Así que déjelos jugar.
- Aprenda a equivocarse. Ser capaz de postergar la satisfacción de los deseos, de esperar, de respetar los turnos en una fila, de sobreponerse cuando algo no resulta sin reaccionar impulsivamente, es algo que los niños(as) pueden aprender desde pequeños. Resulta vital ayudarlos a comprender, además, que ciertas cosas están fuera de su alcance y que no todo puede darse como quieren, para que aprendan a disfrutar la vida tal y como se presenta. Cuando falle, enséñelo a no culparse, ni criticarse o regañárlo. Simplemente enséñelo a analiza en donde estuvo el error y cual es la mejor manera de corregirlo. A partir de este análisis, se hacen los cambios necesarios.
- Refuércelos positivamente siempre, no es necesario darles una recompensa por una acción que tiene la obligación de hacer. Los niños(as) son diferentes y por distintas razones hay algunos que desarrollan mucho mejor ciertas habilidades.
- Enséñelo a identificar sus emociones y a expresarlas. Apóyeselas que por más insignificantes que usted las vea para ellos tienen una gran importancia. Valide sus sentimientos y pensamientos, aunque no los comparta.
Pero sobre todo RECUERDE:
Los niños(as) se sienten más amados, sin dejar de ser “firmes” en caso de situaciones que requieran de nuestra “mano dura”.
“Los niños necesitan más de modelos que de críticos.”
Espero les sirva bastante en esta gran misión.
Recuerden en sus manos está el más grande TESORO.
Recopilado y elaborado por:
M. Sc. Andrea Musmanni L.
Psicóloga y Psicopedagoga